
Primera lectura
Is 52, 13 — 53, 12
Él fue traspasado por nuestras rebeliones (Cuarto cántico del Siervo de Dios)
Lectura del libro de Isaías.
MIREN, mi siervo tendrá éxito,
subirá y crecerá mucho.
Como muchos se espantaron de él
porque desfigurado no parecía hombre,
ni tenía aspecto humano,
así asombrará a muchos pueblos,
ante él los reyes cerrarán la boca,
al ver algo inenarrable
y comprender algo inaudito.
¿Quién creyó nuestro anuncio?;
¿a quién se reveló el brazo del Señor?
Creció en su presencia como brote,
como raíz en tierra árida,
sin figura, sin belleza.
Lo vimos sin aspecto atrayente,
despreciado y evitado de los hombres,
como un hombre de dolores,
acostumbrado a sufrimientos,
ante el cual se ocultaban los rostros,
despreciado y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos
y aguantó nuestros dolores;
nosotros lo estimamos leproso,
herido de Dios y humillado;
pero él fue traspasado por nuestras rebeliones,
triturado por nuestros crímenes.
Nuestro castigo saludable cayó sobre él,
sus cicatrices nos curaron.
Todos errábamos como ovejas,
cada uno siguiendo su camino;
y el Señor cargó sobre él
todos nuestros crímenes.
Maltratado, voluntariamente se humillaba
y no abría la boca:
como cordero llevado al matadero,
como oveja ante el esquilador,
enmudecía y no abría la boca.
Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron,
¿quién se preocupará de su estirpe?
Lo arrancaron de la tierra de los vivos,
por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
Le dieron sepultura con los malvados
y una tumba con los malhechores,
aunque no había cometido crímenes
ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento,
y entregar su vida como expiación:
verá su descendencia, prolongará sus años,
lo que el Señor quiere prosperará por su mano.
Por los trabajos de su alma verá la luz,
el justo se saciará de conocimiento.
Mi siervo justificará a muchos,
porque cargó con los crímenes de ellos.
Le daré una multitud como parte,
y tendrá como despojo una muchedumbre.
Porque expuso su vida a la muerte
y fue contado entre los pecadores,
él tomó el pecado de muchos
e intercedió por los pecadores.
Palabra de Dios.
Salmo
Sal 30, 2 y 6. 12-13. 15-16. 17 y 25 (R.: Lc 23, 46)
R. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
V. A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás. R.
V. Soy la burla de todos mis enemigos,
la irrisión de mis vecinos,
el espanto de mis conocidos:
me ven por la calle y escapan de mí.
Me han olvidado como a un muerto,
me han desechado como a un cacharro inútil. R.
V. Pero yo confío en ti, Señor;
te digo: «Tú eres mi Dios».
En tus manos están mis azares:
líbrame de mis enemigos que me persiguen. R.
V. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
Sean fuertes y valientes de corazón
los que esperan en el Señor. R.
Segunda lectura
Heb 4, 14-16; 5, 7-9
Aprendió a obedecer; y se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación
Lectura de la carta a los Hebreos.
HERMANOS:
Ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe.
No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.
Cristo, en efecto, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial. Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna.
Palabra de Dios.
Evangelio
Jn 18, 1 — 19, 42
Pasión de nuestro Señor Jesucristo
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
¿A quién buscan? A Jesús, el Nazareno
Cronista: EN aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el que lo iba a entregar, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando una cohorte y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:
+ «¿A quién buscan?».
C. Le contestaron:
S. «A Jesús, el Nazareno».
C. Les dijo Jesús:
+ «Yo soy».
C. Estaba también con ellos Judas, el que lo iba a entregar. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:
+ «¿A quién buscan?».
C. Ellos dijeron:
S. «A Jesús, el Nazareno».
C. Jesús contestó:
+ «Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen marchar a estos».
C. Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste».
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:
+ «Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?».
Llevaron a Jesús primero ante Anás
C. La cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo».
Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada portera dijo entonces a Pedro:
S. «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?».
C. Él dijo:
S. «No lo soy».
C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba
con ellos de pie, calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.
Jesús le contestó:
+ «Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído de qué les he hablado. Ellos saben lo que yo he dicho».
C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:
S. «¿Así contestas al sumo sacerdote?».
C. Jesús respondió:
+ «Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?».
C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.
¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy
C. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:
S. «¿No eres tú también de sus discípulos?».
C. Él lo negó, diciendo:
S. «No lo soy».
C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:
S. «¿No te he visto yo en el huerto con él?».
C. Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.
Mi reino no es de este mundo
C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:
S. «¿Qué acusación presentan contra este hombre?».
C. Le contestaron:
S. «Si este no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos».
C. Pilato les dijo:
S. «Llévenselo ustedes y júzguenlo según su ley».
C. Los judíos le dijeron:
S. «No estamos autorizados para dar muerte a nadie».
C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».
C. Jesús le contestó:
+ «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».
C. Pilato replicó:
S. «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».
C. Jesús le contestó:
+ «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».
C. Pilato le dijo:
S. «Entonces, ¿tú eres rey?».
C. Jesús le contestó:
+ «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».
C. Pilato le dijo:
S. «Y, ¿qué es la verdad?».
C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:
S. «Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre ustedes que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?».
C. Volvieron a gritar:
S. «A ese no, a Barrabás».
C. El tal Barrabás era un bandido.
¡Salve, rey de los judíos!
C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:
S. «¡Salve, rey de los judíos!».
C. Y le daban bofetadas.
Pilato salió otra vez y les dijo:
S. «Miren, se lo saco para que sepan que no encuentro en él ninguna culpa».
C. Y salió Jesús llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:
S. «He aquí al hombre».
C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:
S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!».
C. Pilato les dijo:
S. «Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en él».
C. Los judíos le contestaron:
S. «Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha hecho Hijo de Dios».
C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más. Entró otra vez en el pretorio y dijo a Jesús:
S. «¿De dónde eres tú?».
C. Pero Jesús no le dio respuesta.
Y Pilato le dijo:
S. «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?».
C. Jesús le contestó:
+ «No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor».
¡Fuera, fuera; crucifícalo!
C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
S. «Si sueltas a ese, no eres amigo del César. Todo el que se hace rey está contra el César».
C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó a Jesús y se sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo “Gábbata”). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.
Y dijo Pilato a los judíos:
S. «He aquí a su rey».
C. Ellos gritaron:
S. «¡Fuera, fuera; crucifícalo!».
C. Pilato les dijo:
S. «¿A su rey voy a crucificar?».
C. Contestaron los sumos sacerdotes:
S. «No tenemos más rey que al César».
C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.
Lo crucificaron; y con él a otros dos
C. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice “Gólgota”), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos».
Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.
Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:
S. «No escribas “El rey de los judíos”, sino: “Este ha dicho: soy el rey de los judíos”».
C. Pilato les contestó:
S. «Lo escrito, escrito está».
Se repartieron mis ropas
C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:
S. «No la rasguemos, sino echémosla a suerte, a ver a quién le toca».
C. Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados.
Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre
C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:
+ «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
C. Luego, dijo al discípulo:
+ «Ahí tienes a tu madre».
C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.
Está cumplido
C. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo:
+ «Tengo sed».
C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
+ «Está cumplido».
C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa.
Al punto salió sangre y agua
C. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también ustedes crean. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron».
Envolvieron el cuerpo de Jesús en los lienzos con los aromas
C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús aunque oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.
Palabra del Señor.
Solemne celebración de la Pasión y Muerte del Señor
Salmo 30
/Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu/x2
A ti Señor me acojo
no quede yo nunca defraudado
Tú que eres justo ponme a salvo
A tus manos encomiendo mi espíritu
Tu, el Dios leal, me librarás
R/ Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu (1v)
Soy la burla de todos mis enemigos,
la irrisión de mis vecinos,
el espanto de mis conocidos;
me ven por la calle, y escapan de mí.
Me han olvidado como a un muerto,
me han desechado como a un cacharro inútil.
R/ Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu (1v)
Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: «Tú eres mi Dios.»
En tu mano están mis azares;
líbrame de los enemigos que me persiguen.
R/ Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu (1v)
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor.
CANTO PARA EL EVANGELIO
Cristo por nosotros se sometió
Cristo por nosotros se sometió,
incluso a la muerte
Y una muerte de cruz
Por eso Dios lo levantó sobre todo
Y le concedió el nombre sobre tooodo, nombre
EXCLAVACION
Ministro: “Mirad el árbol de la cruz, en donde estuvo clavada la salvación del mundo”
R: Venid adoremos.
ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
PUEBLO MIO QUE TE HE HECHO
Pueblo mío que te he hecho, en que te he ofendido, respóndeme (2)
1.Yo te saqué de Egipto, tu preparaaaste una cruz para tu Salvador.
Hagios, o Theos, Santo es Dios
Haagios ischyros, Santo y fuerte
Hagios athanatos_eleiiIson, imas
Santo e Inmortal ten piedad de nosooootros
/Pueblo mío que te he hecho, en que te he ofendido, respóndeme/X2
Yo te guie cuarenta años por el desierto
Te alimenté con el maná
Te introduje en una tierra excelente
Tu preparaste una cruz para tu Salvador.
Hagios, o Theos, Santo es Dios
Haagios ischyros, Santo y fuerte
Hagios athanatos_eleiiIson, imas
Santo e Inmortal ten piedad de nosooootros
Todos
/Pueblo mío que te he hecho, en que te he ofendido, respóndeme/X2
¿Qué más pude hacer por ti? Yo te planté como viña míaEscogida y hermosa¡Qué amarga te has vuelto conmigo!Para mi sed me diste vinagreCon la lanza traspasaste el costado a tu Salvador
Hagios, o Theos, Santo es Dios
Haagios ischyros, Santo y fuerte
Hagios athanatos_eleiiIson, imas
Santo e Inmortal ten piedad de nosooootros
Todos
/Pueblo mío que te he hecho, en que te he ofendido, respóndeme/X2
Yo te di un cetro real;
Y tu me pusiste una corona de espinas
Hagios, o Theos, Santo es Dios
Haagios ischyros, Santo y fuerte
Hagios athanatos_eleiiIson, imas
Santo e Inmortal ten piedad de nosooootros
Todos
/Pueblo mío que te he hecho, en que te he ofendido, respóndeme/X2
Marco:
Pueblo mío
Que te he hecho o en que te he ofendido?
Respóndeme..
Hagios, o Theos, Santo es Dios
Haagios ischyros, Santo y fuerte
Hagios athanatos_eleiiIson, imas
Santo e Inmortal ten piedad de nosooootros
Todos
/Pueblo mío que te he hecho, en que te he ofendido, respóndeme/X2
ABRAZA LA CRUZ
Abraza la Cruz, y en ella abraza a Jesús
Para que terminen las tinieblas y así, amanezca la Luz. (V2)
Tu dolor destruye, tu soledad acaba conmigo
Vas y los abrazas como cruz, te lleva a la resurrección.
Abraza la cruz...(V2)
Dios me libre de gloriarme, si no es en la cruz de Jesús,
en la que estoy muerto para el mundo y el mundo está muerto para mi...
Abraza la cruz…(V2)
OH CRISTO TU REINARAS
¡Oh, Cristo, tu reinarás, ¡oh cruz tu nos salvarás! (2v)
1.El verbo en ti clavado, muriendo nos redimió.
De ti, madero Santo, nos viene la redención.
¡Oh, Cristo, tu reinarás, ¡oh cruz tu nos salvarás! (2v)
2.Extiende por el mundo, tu Reino de salvación
Oh cruz, fecunda fuente de vida y bendición.
3.Impere sobre el odio, tu Reino de caridad
Alcance las naciones, el gozo de la unidad.
4.Aumenta en nuestras almas, tu Reino de santidad
El rio de la gracia, apague la iniquidad.
5.La gloria por los siglos a Cristo libertador
Su cruz nos lleve al Cielo, la tierra de promisión
CORDERO
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
danos la paz, danos la paz,
daanos, daanos, danos la paz, daanos, daanos, danos la paz.
CANTOS DE COMUNION
GLORIOSO REY EN LA CRUZ
Glorioso Rey en la Cruz,
Tu reino no es de este mundo
Tus joyas son tus llagas, tu trono es el
madero, ¡Oh cuan gran misterio!
Glorioso Rey en la Cruz
Tu Reino es un Reino eterno
Tu manto es tu sangre, las espinas tu corona
Tu pasión es tu victoria
TODOS
¡Cuán glorioso fue tu amor en la Cruz!
Tu realeza es incomparable Jesús
Te alabamos y exaltamos tu poder
Nos rendimos ante el Rey, nos rendimos
ante el Rey (bis)
Glorioso Rey en la cruz
Nos amaste hasta el extremo
Siendo Rey del universo, por amor te hiciste
esclavo, y por eso te cantamos
Coro
Tú pagaste con la muerte el precio
De nuestra redención, Rey en la cruz
Con la ofrenda de tu Cuerpo y tu Sangre
Nos concedes el perdón, Rey en la Cruz
Coro
¡Cuán glorioso fue tu amor en la Cruz!
Tu realeza es incomparable Jesús
Te alabamos y exaltamos tu poder
Nos rendimos ante el Rey, nos rendimos
ante el Rey (bis)
NADIE TE AMA COMO YO
Cuánto he esperado este momento,
cuanto he esperado que estuvieras así
cuánto he esperado que me hablaras,
cuanto he esperado que vinieras a mi.
yo se bien lo que has vivido,
se también porque has llorado,
yo se bien lo que has sufrido,
pues de tu lado no me he ido.
Pues nadie te ama como yo,
pues nadie te ama, como yo,
mira la cruz, esa es mi mas grande prueba,
nadie te ama como yo.
pues nadie te ama como yo,
pues nadie te ama, como yo,
mira la cruz, fue por ti fue porque te amo,
nadie te amaaaaa, como yo.
Yo se bien lo que me dices,
aunque a veces no me hables,
Yo se bien lo que en ti sientes,
aunque nunca lo compartas.
yo a tu lado he caminado,
junto a ti yo siempre he ido,
AÚN aveces te he cargado, yo he sido tu mejor amigo.
CORO
A LOS PIES DE LA CRUZ
Coro
A los pies de la cruz Señor
A los pies de la cruz Señor
A los pies de la cruz, a los pies de la cruz
Yo quiero poner mi vida. (2v)
Toma mi vida Señor, toma mi vida Señor,
Toma mi vida, toma mi vida, la pongo a los pies de la cruz
Toma mi vida Señor, toma mi vida Señor
Toma mi vida, toma vida, la pongo a los pies de la cruz
El SERMÓN DE LAS 7 PALABRAS
1. “PADRE, PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”..
ZAMBA DEL PERDÓN
Perdón por aquel mendigo, por aquella lágrima que hice brillar,
perdón por aquellos ojos, que al mirar los míos no quise mirar.
Señor, no le di mi mano, se encontraba solo y lo dejé partir.
Perdón por no dar cariño, por sólo buscarlo y tan lejos de Ti.
/Señor, ¿por qué soy así?
estoy como ciego y no sé comprender.
Señor, Tú eres mi esperanza
dame tu mirada y que te sepa ver/x2.
Señor, no soy siempre alegre, no doy luz a otros que están junto a mí.
Perdón por esta tristeza, por sentirme solo cuando estás ahí.
Perdón por otros hermanos, a quiénes no importa de tu padecer
estás cerca del que sufre, pasan a tu lado pero no te ven.
2. “HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO”
BIENAVENTURADOS
Bienaventurados pobres de la tierra,
Porque de ustedes es el Reino de Dios
Bienaventurados, los que pasan hambre
Los que lloran sangre por amor a Dios
/Alégrense y llénense de gozo
Porque les esperan maravillas en el Cielo
Alégrense y llénense de gozo
Bienaventurados serán/ x2
Bienaventurados los desesperados
Serán consolados por Jesús el Rey
Si eres buen amigo, si eres buen vecino
Estará contigo nuestro hermano Jesús
Coro
Bienaventurados los sacrificados
Los desamparados serán grandes ante Dios
Tiende más tu mano, haz a todos hermanos
Con tu cristianismo y amor a Dios
Coro 2v
Bienaventurados serán (3)
3. “HE AQUÍ A TU HIJO, HE AQUÍ A TU MADRE”...
DIARIO DE MARIA
Te miro a los ojos y entre tanto llanto
Parece mentira que te hallan clavado
Que seas el pequeño al que he acunado
Y que se dormía tan pronto en mis brazos,
El que se reía al mirar el cielo
y cuando rezaba, se ponía serio.
Sobre ese madero, veo al pequeño
Que entre los doctores hablaba en el templo
Que cuando pregunté, respondió con calma
Que de los asuntos de Dios se encargaba,
Ese mismo niño, el que está en la cruz
El Rey de de los hombres se llama Jesús
Ese mismo hombre, ya no era un niño
Cuando en esa boda le pedí más vino
Que dio de comer a un millar de gentes
Y a pobres y enfermos los miró de frente
Rió con aquellos a quienes más quiso
Y lloro en silencio al morir su amigo
Ya cae la tarde, se nublan los cielos
Pronto volverás a tu padre eterno.
Duérmete pequeño, duérmete mi niño
Que yo te he entregado todo mi cariño
Como en Nazaret aquella mañana
He aquí tu sierva, he aquí tu esclava.
4. DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?
SIEMPRE ESTARÁS
Siento que mi vida muere
Siento que no puedo más con esta tempestad
Mis ganas de luchar se perdieron en el mar
Y las respuestas no las puedo encontrar
Una y otra vez te llamo
Una y otra vez cuando en la oscuridad
La desesperación de que caigo sin final, y ahí están
Tus manos que acarician mi alma.
Siempre estarás aguardando por mi
Calmando vientos que me alejan de ti
Nunca te iras, aunque se vaya el sol
Aunque mueran los tiempos, tu palabra estará.
Siempre estarás aguardando por mi
Calmando vientos que me alejan de ti
Nunca te iras, aunque se vaya el sol
Aunque mueran los tiempos, tu palabra estará, ahí
Tu palabra.
5. “TENGO SED”..
DAME A BEBER
Señor sin ti yo soy, como un verso sin rima
Señor aquí estoy, te quiero dar mi vida, toma mi corazón
Con toda su pobreza y así tuyo seré, viviendo en tu grandeza.
Coro:
/Dame a beber de tu amor y seré cual manantial
Dame a beber de tu amor, ayúdame a cambiar
Dame a beber de tu amor y seré cual manantial
Dame a beber de tu amor, ayúdame, ayúdame a cambiar/
(2V)
Te doy mi voluntad a ti te pertenece,
irradiaré la luz que con tu amor me ofreces
Quiero llegar a ti para ser para ser renovado
Y recibir el amor que siempre he deseado.
Coro.x2
Final:
…. , ayúdame, ayúdame a cambiar
ayúdame, ayúdame a cambiar
ayúdame, ayúdame a cambiar.
6. “TODO ESTÁ CONSUMADO”..
NADA GUARDASTE
No hay amor m ás grande,
Que el que diste por mi
No hay amor más fuerte
Que el que siento al verte.
Y en la cruz Jesús, tu dolor me sanó…
/Nada guardaste para ti, todo lo diste por mi
Jesús cambiaste mi camino, y en la cruz con tu cuerpo herido/x2:
Todo está cumplido.
Amaste hasta el extremo y te hiciste siervo
Y en obediencia al Padre, derramaste tu sangre
Y en la cruz Jesús, tu dolor me limpió…
Nada guardaste para ti…. x2
El pecado tocó mi alma
Y en la cruz, mi deuda fue pagada.
Nada guardaste para ti, todo lo diste por mi
Jesús cambiaste mi camino, y en la cruz con tu cuerpo herido:
Todo está cumplido.
7. “PADRE EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU”
NADIE TE AMA COMO YO
cuánto he esperado este momento,
cuanto he esperado que estuvieras asi,
cuánto he esperado que me hablaras,
cuanto he esperado que vinieras a mi.
yo se bien lo que has vivido,
se también porque has llorado,
yo se bien lo que has sufrido,
pues de tu lado no me he ido.
CORO:
pues nadie te ama como yo,
pues nadie te ama, como yo,
mira la cruz, esa es mi mas grande prueba,
nadie te ama como yo.
pues nadie te ama como yo,
pues nadie te ama, como yo,
mira la cruz, fue por ti fue porque te amo,
nadie te ama, como yo.
yo se bien lo que me dices,
aunque aveces no me hables,
se muy bien lo que en ti sientes,
aunque nunca lo compartes.
yo a tu lado he caminado,
junto a ti yo siempre he ido,
y algunas veces te he cargado, yo he sido tu mejor amigo. (CORO)
FUENTE: ORDO COLOMBIANO