
Primera lectura
Is 50, 4-7No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado (Tercer cántico del Siervo del Señor)
Lectura del libro de Isaías.
EL Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo;
para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído,para que escuche como los discípulos.
El Señor Dios me abrió el oído;yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,las mejillas a los que mesaban mi barba;no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda,por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal,sabiendo que no quedaría defraudado.
Palabra de Dios.
Salmo
Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R.: 2ab)
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
V. Al verme, se burlan de mí,hacen visajes, menean la cabeza:«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;que lo libre si tanto lo quiere». R.
V. Me acorrala una jauría de mastines,me cerca una banda de malhechores;me taladran las manos y los pies,puedo contar mis huesos. R.
V. Se reparten mi ropa,echan a suerte mi túnica.Pero tú, Señor, no te quedes lejos;fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.
V. Contaré tu fama a mis hermanos,en medio de la asamblea te alabaré.«Los que temen al Señor, alábenlo;linaje de Jacob, glorifíquenlo;témanlo, linaje de Israel». R.
Segunda lectura
Flp 2, 6-11Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó sobre todo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.
CRISTO Jesús, siendo de condición divina,
no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
al contrario, se despojó de sí mismo
tomando la condición de esclavo,
hecho semejante a los hombres.
Y así, reconocido como hombre por su presencia,se
humilló a sí mismo,
hecho obediente hasta la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todo
y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
de modo que al nombre de Jesús
toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.Palabra de Dios.
Aclamación
V. Cristo se ha hecho por nosotros obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre.
Evangelio
Mt 26, 14 — 27, 66Pasión de nuestro Señor Jesucristo
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?
Cronista: EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
S. «¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?».
C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?
C. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
S. «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».
C. Él contestó:
+ «Vayan a la ciudad, a casa de quien ustedes saben, y díganle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.Uno de ustedes me va a entregar
C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:+ «En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar».
C. Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
S. «¿Soy yo acaso, Señor?».
C. Él respondió:
+ «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S. «¿Soy yo acaso, Maestro?».
C. Él respondió:
+ «Tú lo has dicho».Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre
C. Mientras comían, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo:
+ «Tomen, coman: esto es mi cuerpo».
C. Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias y dijo:
+ «Beban todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y les digo que desde ahora ya no beberé del fruto de la vid hasta el día que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre».
C. Después de cantar el himno salieron para el monte de los Olivos.Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño
C. Entonces Jesús les dijo:
+ Esta noche se van a escandalizar todos por mi causa, porque está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de ustedes a Galilea».
C. Pedro replicó:
S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré».
C. Jesús le dijo:
+ En verdad te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces».
C. Pedro le replicó:
S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré».
C. Y lo mismo decían los demás discípulos.Empezó a sentir tristeza y angustia
C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:
+ «Siéntense aquí, mientras voy allá a orar».
C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.Entonces les dijo:
+ «Mi alma está triste hasta la muerte; quédense aquí y velen conmigo».
C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
C. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos.Dijo a Pedro:
+ «¿No han podido velar una hora conmigo? Velen y oren para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».
C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras.Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo:
+ «Ya pueden dormir y descansar. Miren, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense, vamos! Ya está cerca el que me entrega».Se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:
S. «Al que yo bese, ese es: préndanlo».
C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
S. «¡Salve, Maestro!».
C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
+ «Amigo, ¿a qué vienes?».
C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.Jesús le dijo:
+ «Envaina la espada; que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?».
C. Entonces dijo Jesús a la gente:
+ «¿Han salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas».
C. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.Verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder
C. Los que prendieron a Jesús lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando, se sentó con los criados para ver cómo terminaba aquello.Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:
S. «Este ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”».
C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?».
C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. «Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios».
C. Jesús le respondió:
+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo les digo: desde ahora verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene sobre las nubes del cielo».
C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:
S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acaban de oír la blasfemia. ¿Qué deciden?».
C. Y ellos contestaron:
S. «Es reo de muerte».
C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:
S. «Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado».Antes de que cante el gallo me negarás tres veces
C. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:
S. «También tú estabas con Jesús el Galileo».
C. Él lo negó delante de todos diciendo:
S. «No sé qué quieres decir».
C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
S. «Este estaba con Jesús el Nazareno».
C. Otra vez negó él con juramento:
S. «No conozco a ese hombre».
C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:
S. «Seguro; tú también eres de ellos, tu acento te delata».
C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:
S. «No conozco a ese hombre».
C. Y enseguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo me negarás tres veces». Y, saliendo, lloró amargamente.Entregaron a Jesús a Pilato, el gobernador
C. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre
C. Entonces Judas, el traidor, viendo que lo habían condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos diciendo:
S. «He pecado entregando sangre inocente».
C. Pero ellos dijeron:
S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!».
C. Él, arrojando las monedas de plata en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas de plata, dijeron:
S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre».
C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:«Y tomaron las treinta monedas de plata,el precio de uno que fue tasado,según la tasa de los hijos de Israel,y pagaron con ellas el Campo del Alfarero,como me lo había ordenado el Señor».¿Eres tú el rey de los judíos?
C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».
C. Jesús respondió:
+ «Tú lo dices».
C. Y, mientras lo acusaban, los sumos sacerdotes y los ancianos no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:
S. «¿A quién quieren que les suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».
C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.El gobernador preguntó:
S. «¿A cuál de los dos quieren que les suelte?».
C. Ellos dijeron:
S. «A Barrabás».
C. Pilato les preguntó:
S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».
C. Contestaron todos:
S. «Sea crucificado».
C. Pilato insistió:
S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?».
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. «¡Sea crucificado!».
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo:
S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá ustedes!».
C. Todo el pueblo contestó:
S. «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.¡Salve, rey de los judíos!
C. Entonces los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!».
C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.Crucificaron con él a dos bandidos
C. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz.Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el reyde los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz
C. Los que pasaban, lo injuriaban, y, meneando la cabeza, decían:
S. «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».
C. Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo:
S. «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¡Es el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: “Soy Hijo de Dios”».
C. De la misma manera los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.«Elí, Elí, lemá sabaqtaní?»
C. Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente:
+ «Elí, Elí, lemá sabaqtaní?».
C. (Es decir:
+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).
C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:
S. «Está llamando a Elías».
C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber.Los demás decían:
S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo».
C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.Todos se arrodillan, y se hace una pausa.
C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
S. «Verdaderamente este era Hijo de Dios».
C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo; entre ellas, María la Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.José puso en su sepulcro nuevo el cuerpo de Jesús
C. Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en su sepulcro nuevo que se había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadasenfrente del sepulcro.Ahí tienen la guardia: vayan ustedes y aseguren la vigilancia como saben
C. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
S. «Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció: “A los tres días resucitaré”. Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera».
C. Pilato contestó:
S. «Ahí tienen la guardia: vayan ustedes y aseguren la vigilancia como saben».
C. Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia.Palabra del Señor.
EUCARISTIA
CANTO DE ENTRADA
HOSANNA HEY- (D)
Coro:
Hosanna hey, Hosanna ah
Hosanna hey, Hosanna hey
Hosanna ah. (bis)
Él es el Santo, es el hijo de Maria
Es el Dios de Israel, es el hijo de David. (2v)
Coro
Vamos a Él, con espigas de mil trigos,
y con mil ramos de olivo, siempre alegres,
siempre en paz. (2v).
Coro
Es la alegría la razón de mi existir
Es la vida de mis días es consuelo en mi sufrir (2v).
Coro
TEN PIEDAD - OPCIONAL
SEÑOR, (SEÑOR), TEN PIEDAD (TEN PIEDAD) DE NOSOTROS - (Dm)
Intro: melodía: Dm Gm Bb A7 Dm
Dm Gm Bb A7 Dm
Señor (Señor) ten piedad (ten piedad) de nosotros (2)
F Gm Bb A7 Dm
Cristo ten piedad de nosotros (2)
Dm Gm Bb A7 Dm
Señor ten piedad de nosotros (2)
SALMO
salmo
/Dios mío ¿Por qué me has
abandonado?/x2
TU PALABRA ME DA VIDA (C)
Tu palabra me da vida, confío en ti, Señor.
Tu palabra es eterna, en ella esperaré
Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor.
Dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón.
CREDO
"Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros lo hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.
OFERTORIO
EN TU ABRAZO - Grupo Shalom- (d)
/ Sobre este altar, vidas, frutos, dones.
Corazones que se ofrecen
Cantos, fiesta, anillo, un padre que espera
Todos vienen a celebrar /x2
Incomparable amor que sobrepasa y que nos hace
Todo derramar sin calcular
Todo lo que nos diste por amor siempre será,
Todo tuyo Oh Señor.
Coro:
Padre en tu abrazo nuestra vida se renueva,
Donde el pecador encuentra paz
Todo lo que recibimos de ti vamos a darte
Con el pan y el vino en este altar
Engrandeces nuestra nada.
Intro
Imcoparable amor…
Coro.
SANTO, OH OH OH SANTO OH OH – Africano –(C)
Santo oh oh Santo oo
Hosanna (2)
Hosanna hey Hosanna hey
Hosanna a Cristo Jesus (2)
Bendito el que viene en el nombre
En el nombre del Señor
Los cielos y la tierra están llenos
de tu gloria Señor
Hosanna hey Hosanna hey
Hosanna a Cristo Jesús (2)
OH CORDERO, CORDERO- (C)
Oh Cordero Cordero, cordero de Dios que quitas
El pecado del mundo, ten piedad de nosotros
Oh Cordero Cordero, cordero de Dios que quitas
El pecado del mundo, ten piedad de nosotros
Oh Cordero Cordero, cordero de Dios que quitas
El pecado del mundo, danos la paz, danos la paz.
COMUNIÓN
tu reinaras (D)
Tú reinaras este es el grito
Que ardiente exhala nuestra fe.
Tu reinaras oh Rey Bendito
Pues tu dijiste reinaré
Coro:
Reine Jesús por siempre
Reine su corazón
en nuestra patria,
en nuestro suelo,
que es de María la nación.
en nuestra patria,
en nuestro suelo,
que es de María la nación
INTRO: D. C. G. A7
Tu reinarás, dulce esperanza,que el alma llena de placer;
habrá por fin paz y bonanza,
felicidad habrá doquier
Coro
El pueblo fiel alza sus ramos
Al paso humilde del Señor
Y canta al Rey sus alabanzas,
Hosanna, gloria a nuestro Dios!
Coro
Reine Jesús que viene
En nombre del Señor
En nuestra patria, en nuestro suelo
Te proclamamos Rey de amor
Coro
Hoy nuestra fe, cristo te aclama,
Rey de la muerte – vencedor!
Y con ardor hoy te proclama,
Rey de la paz, rey del amor
Coro
Tu reinarás, desde el madero,
Tú reinarás desde la Cruz,
En tu pasión, nuestros dolores
Verán la gloria de tu luz
Coro
Humilde Rey viene a nosotros
Y entre los pobres reinará,
Si nuestra fe, no lo proclama
Las mismas piedras gritarán
Coro
Tu reinarás en este suelo,
te prometemos nuestro amor,
Oh buen Jesús, danos consuelo
en este valle de dolor
Coro
Tú reinarás, Reina ya ahora,
en esta casa y población
ten compasión del que implora
y acude a ti en la aflicción.
Coro
Tú reinarás toda la vida
trabajaremos con gran fe
en realizar y ver cumplida
la gran promesa: ¡Reinaré!
Coro
GLORIOSO REY EN LA CRUZ (ATHENAS) (c)
Glorioso Rey en la Cruz,
Tu reino no es de este mundo
Tus joyas son tus llagas, tu trono es el
madero, ¡Oh cuan gran misterio!
Glorioso Rey en la Cruz
Tu Reino es un Reino eterno
Tu manto es tu sangre, las espinas tu corona
Tu pasión es tu victoria
TODOS
¡Cuán glorioso fue tu amor en la Cruz!
Tu realeza es incomparable Jesús
Te alabamos y exaltamos tu poder
Nos rendimos ante el Rey, nos rendimos
ante el Rey (bis)
TODOS
Glorioso Rey en la cruz
Nos amaste hasta el extremo
Siendo Rey del universo, por amor te hiciste
esclavo, y por eso te cantamos
Coro
(Solista)
Tú pagaste con la muerte el precio
(Todos)
De nuestra redención, Rey en la cruz
(Solista)
Con la ofrenda de tu Cuerpo y tu Sangre
(Todos)
Nos concedes el perdón, Rey en la Cruz
Coro
ALMA DE CRISTO –(D)
Alma de Cristo (Santifícame)
Cuerpo de Cristo (Sálvame)
Sangre de Cristo (Embriágame)
Agua del costado de Cristo, lávame...
Pasión de Cristo (Confórtame)
Oh, buen Jesús (Óyeme)
Dentro de tus llagas (Escóndeme)
No permitas que me aparte de ti
Del enemigo, Defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame
Y mándame ir a ti
Para con tus santos te alabe
Por los siglos de los siglos
Amén.
CONTIGO MARIA – (d) Athenas
Quiero caminar contigo María
Pues tu eres mi Madre eres mi guía
Tu eres para mí el más grande ejemplo
de santidad, de humildad.
Quiero caminar contigo María
No solo un momento, todos los días
Necesito tu amor de Madre
Tu intercesión ante el Señor
CORO
Guía mis pasos
Llévame al cielo
Bajo tu manto
No tengo miedo
Llena de gracia
Ave María
Hoy yo te ofrezco
toda mi vida
Quiero caminar contigo María
Madre en el dolor y en la alegría
Tu que que fuiste fiel hasta el extremo
Fiel en la cruz, fiel a Jesús
FUENTE: ORDO COLOMBIANO